Futbolistas de izquierdas entre fútbol y política

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El FC St. Pauli de Hamburgo es un caso atípico en cualquier lista de clubes que han trascendido las fronteras nacionales en la mediática y globalizada era moderna del deporte. Nunca ha ganado una liga o una copa nacional importante, ni se ha clasificado para un gran torneo europeo. Nunca ha durado más de unas pocas temporadas en la máxima categoría de Alemania, la Bundesliga, y ha pasado la mayor parte de las dos últimas décadas en la 2. Bundesliga, también conocida como Regionalliga Nord. Cuando ascendió a la máxima categoría en dos ocasiones, en 2001 y 2010, volvió a descender inmediatamente.
Los autores se centran en las luchas laborales en Hamburgo antes de la Primera Guerra Mundial, así como en las tensiones políticas que caracterizaron la época de Weimar. Sin embargo, recuerdan que “no hubo resistencia ni heroísmo, pero tampoco fanatismo ni lealtad ciega” al hablar de la relación de St. Pauli con el nazismo. Por el contrario, se trataba de una “organización conservadora que se adaptó a la época”. Otto Wolff, un licenciado en economía que se convirtió en uno de los líderes nazis de más alto rango de Hamburgo, expropiando bienes judíos y comandando un batallón de las SS, fue el jugador estrella del St. Pauli en la temporada del campeonato del norte de Alemania de 1931. Esta fascinante y significativa información se ofrece en una extensa nota a pie de página en Otro fútbol es posible, junto con la revelación de que fue nombrado vicepresidente del St. Pauli en 1951 y convertido en socio vitalicio dos décadas después. A pesar de la pertenencia del ex presidente Wilhelm Koch al Partido Nazi, la asamblea general del club no despojó a Wolff de la medalla de oro que recibió en 1960 hasta 2010. En 1961, el nuevo campo del club recibió el nombre de Wilhelm-Koch-Stadion.

Los 7 mejores izquierdistas de la década

EL DEBATE SOBRE LA RELACIÓN ENTRE EL FÚTBOL Y LA POLÍTICA ha sido intenso desde los inicios de este deporte, y sin duda continuará hasta el final de los tiempos. Aunque muchos se empeñan en que ambos deben mantenerse lo más alejados posible, otros se apresuran a señalar el importante papel que el fútbol, y el deporte en general, ha desempeñado en el cambio del panorama político al exponer cuestiones sociales fundamentales y dar voz a los marginados.
Aunque esto ha disminuido en los últimos años a medida que la riqueza y los salarios han aumentado en el fútbol moderno -por no hablar de la globalización del deporte y de la opinión cada vez más extendida de que los clubes ya no son representantes de una comunidad local, sino una marca para vender al mercado global-, todavía hay quienes en el juego se aferran a su creencia de que, incluso en la actual u

Los 7 mejores laterales izquierdos del fútbol mundial

La política y el fútbol tienen una larga historia en común. Organismos organizadores como la FIFA, la UEFA y los Comités Olímpicos están inmersos en maquinaciones políticas. La FIFA ha sido durante mucho tiempo sinónimo de una serie de acusaciones de corrupción. Las recientes controversias en torno a Rusia, Qatar y la Copa Mundial han reavivado las dudas que desde hace tiempo se plantean sobre la validez de los procesos de licitación y selección.
El fútbol siempre ha sido el deporte de los “sudorosos y cachondos hijos de la tierra”, y las clases con anillos rosados siempre han mirado con desprecio a los aficionados al fútbol. Cuando le dije que era aficionado al Chelsea en los años 70, un futuro gobernador del Banco de Inglaterra frunció el ceño y me sugirió que me dedicara al “rugby”, añadiendo que eso me ayudaría a avanzar en mi carrera. Mientras que la suite ejecutiva de este conocido banco de la calle principal celebraba una fiesta de jerez para su popular XV de rugby, al equipo de “fútbol”, de éxito similar, se le ofrecía una jarra de cerveza para que la bebiera, sin duda mientras se le enviaba al “bar público” con la despedida: “Os gustará allí, chicos, hay serrín en el suelo”. Los empleados del banco tenían más probabilidades de haber asistido a escuelas públicas o de aspirar a hacerlo, y por tanto estaban más familiarizados con el balón ovalado que con la vieja vejiga de cerdo. Sí, hay un chip en el hombro.

Por qué los futbolistas brasileños hablan de política

“Es la comidilla de la ciudad: un atleta profesional al que le pagan por divertirse en lugar de estar sentado en una fábrica o en una oficina. Le tocó la lotería. Aunque tenga que sudar la gota gorda sin derecho al cansancio ni a la derrota, sale en los periódicos y en la televisión, las mujeres se desmayan por él y los niños aspiran a ser como él. Pero empezó jugando por diversión en las calles de tierra de los barrios bajos, y ahora juega por amor al fútbol en estadios donde no tiene más remedio que ganar o perder” – Eduardo Galeano 1º
El fútbol ha recorrido un largo camino desde sus inicios como deporte popular.
El partido de fútbol del Martes de Carnaval entre las parroquias de Todos los Santos y San Pedro en Derby es uno de los primeros relatos de este deporte. Cientos de hombres participaron en este partido de fútbol popular, que duraba varias horas y en el que cada equipo intentaba patear una vejiga de cerdo inflada a través del pórtico de la iglesia contraria [dos]. A lo largo de los primeros años del siglo XIX, los jóvenes siguieron practicando este juego no estructurado. Como a menudo era improvisado y se jugaba en las calles de la ciudad, se ganó el apodo de “pelota callejera”. [tres]