Casino de larrabassada barcelona

El casino de la arrabassada, la historia de un pueblo | va

Si alguna vez has ido de excursión a Can Borrell, en la sierra de Collserola, habrás visto un edificio en ruinas en una de las curvas de la Carretera de la Rabassada. Antes era el mayor y más emblemático hotel y casino de Barcelona, aunque no lo creas.
La nueva y mejorada Arrabassada se inauguró el 15 de julio de 1911. Con la asistencia de 300 de los más poderosos funcionarios, empresarios y periodistas de Barcelona, la inauguración fue un gran éxito. Un grandioso y ornamentado casino fue la principal atracción. Además de su lujoso hotel, el casino contaba con impresionantes jardines tropicales, un parque de atracciones con una montaña rusa de dos kilómetros y el mayor y más extravagante restaurante de la ciudad. En pocas palabras, era el lugar al que había que ir si se era lo suficientemente rico como para permitírselo. El coste de la construcción se proyectó en 2,5 millones de pesetas (unos 15.000 euros actuales). En aquella época, esta cantidad de dinero era inaudita.
La cocina de L’Arrabassada contaba con los mejores chefs parisinos. La música de la orquesta del casino llenaba sus inmaculados salones de baile. La Arrabassada, por su parte, se hizo popular como el lugar al que acudir para jugar a la ruleta.

¡explorando un casino abandonado!

El Casino de la Rabassada, también conocido como Casino de l’Arrabassada, fue un hotel y casino en el municipio de San Cugat del Vallés, en la provincia de Barcelona. Estaba situado en la carretera de la Rabassada. En la actualidad está en ruinas, con sólo algunos restos repartidos por la propiedad. Aunque en su día fue uno de los edificios más emblemáticos de Barcelona a principios del siglo XX, ahora es un lugar en ruinas y misterioso. El Casino está situado en una finca de 10 hectáreas que sus propietarios utilizan como reserva forestal y lugar de rodaje. Horario -Todos los días, 24 horas al día, 7 días a la semana PRECIO DE LA ENTRADA -GRATIS

Casino de l’arrabassada

“Establecimiento de primera categoría, a 400 metros sobre el nivel del mar y rodeado de zonas boscosas. Desde el punto de vista pictórico y sanitario, la situación topográfica no tiene parangón en Europa. Las habitaciones del albergue cuestan desde 8 pesetas por noche sin desayuno. Restaurante con menú a la carta y cubiertos desde 5 pesetas”.
La zona de atracciones está inspirada en otros parques de Londres, Nueva York y París, como demuestran los nombres de algunas de las atracciones: Ferrocarril Escénico, Edificio del Paseo de la Tarta, Palacio del Aire, Feu de Boules, etc.
Actualmente, la finca y el casino son propiedad de dos familias catalanas que viven en Barcelona, y con las que es posible comunicarse a través de la administración del Parque Natural de Collserola. La entrada a la finca está prohibida aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix aix

El casino de l’arrabassada #rp | nekane flisflisher

El Gran Hotel de la Rabassada, diseñado por el pintor francés Edmond Lechavallier Chevignard, fue construido en 1899 y ampliado en 1911 con la adición de un casino y una zona de ocio diseñada por Andreu Audet I Puig.
Establecimiento de primera categoría, a 400 metros sobre el nivel del mar y rodeado de zonas boscosas. Desde el punto de vista pictórico y sanitario, la situación topográfica no tiene parangón en Europa. Las habitaciones del albergue cuestan desde 8 pesetas por noche sin desayuno. Restaurante con menú a la carta y cubiertos a partir de 5 pesetas.
La zona de atracciones está inspirada en otros parques de Londres, Nueva York o París, como demuestran los nombres de algunas de las atracciones: Ferrocarril Escénico, Edificio del Paseo de la Tarta, Palacio del Aire, Feu de Boules, etc.
Los restos del Casino y del Gran Hotel de la Rabassada están clasificados como finca singular, al estar incluidos en el Catálogo del Parque Natural de Collserola, y por tanto están protegidos de la expropiación, el menoscabo o la alteración en virtud de lo dispuesto en los artículos 323 y 324 del Código Penal, así como en los artículos 1 y 4 de la Ley de Patrimonio de 1985, y en el artículo 57 bis de su Reglamento.